Frente a la creciente cobertura mediática
de los ataques sexuales, preexiste un debate sobre el origen
de la violencia sexual, la prevención y la defensa.
La seducción podría
ser mucho más que un arma de conquista. Para la psicología,
la capacidad de autocontrol y autodominio de toda mujer a
la hora de un ataque sexual puede transformarse en todo lo
que el agresor no encuentra placentero: seguridad, confianza
en sí misma y racionalidad, que permiten mantener la
mente y el cuerpo bajo control. Es la clave de la efectividad
de la defensa personal.
“Le dije que se llevara todo y le di mi cartera y las
cosas que traía conmigo”. Paola (20) volvía
de estudiar una tarde de 2002 cuando, unas cuadras antes de
llegar a su casa en la localidad de Burzaco, en el conurbano
bonaerense, un chico de su edad se le acercó. Decía
que estaba armado y escondía detrás del buso
una figura de revolver. “Me contestó - cuenta-,
que me iba a robar ‘después’. Cuando entendí
que quería violarme, no lo pensé dos veces y
comencé a gritar mientras se ponía muy nervioso
y amenazaba con matarme”.
El instinto de Paola lanzaba pistas por doquier: analizó
en milésimas de segundo el barrio y vio que las ventanas
estaban abiertas. Le dijo al violador que en la casa de enfrente
vivían sus abuelos y que iban a salir a ayudarla. “Fue
todo muy rápido –continúa-. Un vecino
escuchó los gritos y se asomó por una ventana.
Eso fue suficiente para asustarlo y que saliera corriendo”.
Cuando fue a hacer la denuncia y el identikit a la comisaría
de Burzaco, los policías reconocieron al violador,
que acumulaba en la zona una larga lista de ataques denunciados,
especialmente por adolescentes. “No podemos hacer nada
– le dijeron-, es el hijo de una jueza de Lomas de Zamora”.
Los especialistas que trabajan en la asistencia a víctimas
de este tipo de ataques (que abarca desde el acoso hasta el
abuso sexual y la violación, como su expresión
violenta más extrema), saben que el agresor encuentra
placer en el sometimiento de la víctima y que la posibilidad
de bloquear esa relación impuesta de poder entre verdugo
y sometido puede evitar que el ataque se lleve acabo: a mayor
miedo en la víctima, mayor placer en el agresor.
Evitar paralizarse para tomar el control no es fácil
en la práctica, cuando víctimas y victimarios
forman parte de una cultura y un sistema educativo que impone
qué papel jugar en la vida íntima y social.
Para la licenciada Susana Goldberg de Lugar de Mujer, la Red
Argentina contra la violencia sexual y doméstica, “la
prevención de los delitos sexuales tiene que ver con
destruir los estereotipos que se imponen desde la cultura
y la educación en las relaciones de géneros.
Desde la escuela – explica-, y hasta desde la publicidad,
se impone el deber ser de cada género: para la mujer,
ser sumisa, maternal y nunca agresiva; para el hombre, en
cambio, ser activo y poderoso, el que tiene el control”.
Goldberg explica que la pasividad que se le impone a la mujer
también implica la imposición del miedo; y el
miedo es lo que facilita el ataque.
En cuanto a la defensa personal, cree que “ponerse más
violento puede ser peor si uno quiere disminuir la violencia
y puede llevar a la muerte”. Resume que “todos
pueden entrenarse para defenderse pero la idea es que no tengan
que hacerlo.”
Goldberg asegura: “Las primeras discriminadoras son
las maestras, ya que imponen que los varones pueden hacer
ciertas cosas y las mujeres no. Para prevenir la agresión
sexual ellas son las primeras que deben ser educadas. La prevención
debería nacer de la escuela primaria”. Pero el
plan de estudios del Ministerio de la Nación no menciona
ni siquiera el tema de la violencia sexual. Fuentes allegadas
al Ministerio confirmaron que el tema no figura y sólo
puede llegar a tratarse en clase si es planteado por los chicos.
La subdirectora de la curricular, Silvia Mendoza, no responde
sobre el tema.
La violación puede ocurrir en la calle, en el lugar
de trabajo, en la escuela o en el dormitorio, y lo cierto
es que no existen mayorías preparadas para afrontar
en el corto plazo el maltrato y la violencia.
Fernando Pascual es director regional de Sudamérica
de Shot’s Rain Defensa Personal. Como instructor de
esta actividad, cree que la mejor forma de prevenir la violencia
sexual es la precaución personal. Aconseja que “hay
que hacer caso al instinto y cuando un lugar les da miedo,
alejarse de allí”. “Si transita a pie por
la vereda – cuenta-, hágalo en contra del tránsito
ya que evita que la sigan con un auto; ahora, si transita
en un vehículo, hágalo por la izquierda y así
no podrán cruzarle otro vehículo”. Pascual
resume otros consejos básicos:
· “Si puede llevar consigo un celular, grabe
en la memoria de discado rápido los números
de emergencia;
· Tenga cuidado al realizar salidas rutinarias cortas
como sacar la basura a la misma hora;
· Invente códigos familiares para que sepan
cuando algo anda mal”.
Para el instructor, la defensa personal entra en escena cuando
falla la prevención, “y no siempre significa
piñas y patadas”, aclara. “Un grito –
dice-, puede disuadir al agresor lo suficiente como para que
usted corra hacia un lugar iluminado; también existen
unos dispositivos portátiles que generan 140 decibeles
de sonido en forma de alarma que aturden al agresor”.
Para estar preparado para defenderse con técnicas específicas,
Pascual aclara que “hay que entrenar hasta que se haga
un cayo en el cerebro, es decir, que los músculos recuerden
ese movimiento”. Explica que desde 1960 se habla de
una memoria muscular y se entrena practicando hasta que se
logre un auto reflejo. “No recomendamos portar armas
– asegura-, pueden querer matarla pensando que es policía.
Un arma no letal, de venta libre y portación permitida
es el gas de pimienta conocido como PPQ. Lo he probado personalmente
y créanme que es terrible, pero se pasa en media hora”.
La idea de utilizar este gas es dar tiempo a la víctima
para correr y pedir ayuda, además de permitir la mejor
identificación del agresor, que llevará la cara
del color de un tomate maduro.
Para Mercedes Boschi, coordinadora de la defensa de los derechos
de la mujer de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires, “hay muy poca prevención
desde el Estado y poca difusión de los derechos. Este
tipo de violencia – afirma-, es considerada del ámbito
privado cuando, en realidad, la prevención debería
ser múltiple entre le gobierno, las ONG’s y la
educación”. Agrega que “en la escuela debe
educarse sobre derechos y contra la discriminación
para que pueda hablarse de prevención de la violencia
sexual”.
Shot's Rain es marca registrada,
se prohíbe el uso de la misma sin autorización de los titulares
Este sitio se encuentra bajo las leyes de propiedad intelectual, se prohíbe
su reproducción total o parcial